El escritor y el ladrón.

La ventana estaba abierta y mientras el brillo de la luna se filtraba hasta dar en el lustroso piso laminado, también aquel ladrón entraba con increíble destreza. La casa estaba sola, todos se habían ido de viaje, menos el padre de la familia. Él se había quedado a terminar su escrito: “Ensayo de la madre tierra”. Era una obra que hablaba de lo mucho que la naturaleza le había dado a los humanos y cómo, éstos, lo desaprovechaban día con día. El escritor se encontraba inmerso en su pequeño computador portátil, la luz del cuarto era tenue y a lo lejos un estéreo reproducía música clásica.

El ladrón sabía a qué había entrado: la caja fuerte. Una inmensa fortuna se encontraba en la caja fuerte, al sacar el dinero de la caja fuerte, sus deudas serían eliminadas y además podría vivir con lujo. Sabía que lo conseguiría, no había obstáculo alguno.  Ni el escritor podría detenerlo. Siguió caminando hacia la sala en la que estaba la caja fuerte, lo había estudiado todo. Éste era el día en el que cambiaría todo. Mientras se acercaba a la habitación a la que tenía que llegar, la música se escuchaba más fuerte.

Las teclas del ordenador sonaban cada vez más fuerte, los dedos azotaban con furia cada una de las teclas y la pantalla se llenaba velozmente de pequeños signos digitales. La música acabó por un segundo, al mismo tiempo, el escritor se detuvo a pensar, comenzó la siguiente canción y éste continúo.

La duela de las escaleras sonó mientras el ladrón depositaba su pie con cautela, siguió hacia la habitación sin emitir ningún sonido. Abrió la puerta y vio ahí al escritor, concentrado, la música le ayudaría, él no imaginaba nada. Todo estaba postrado para que cometiera su más anhelada misión. Avanzó, se puso a un metro de distancia del escritor, sacó una pistola con silenciador y apuntó a la cabeza.

El escritor estaba por culminar el capítulo 6 de su ensayo, sabía que tenía que empezar a sentenciar el clímax y describir la conclusión, pero todavía no tenía en mente cómo lo haría. La discusión interna en su cabeza era constante, ¿cómo debía hacerlo? ¿El secreto era comenzar a desglosar con ejemplos?¿O describirlo con un solo ejemplo y tirar las posibilidades con un golpe aturdidor? Nada era claro. Escuchó un pequeño sonido, fue como un pequeño clic en el horizonte. Al intentar voltear se escuchó una fuerte explosión y todo se volvió blanco.

Al instante un hombre despertaba de un sueño, había sido un sueño que le había cambiado la perspectiva de muchas cosas. ¿Será que había visto su futuro? Todo lo que estaba planeado tenía una importante culminación y no lo estaba aprovechando. Era el momento, lo tenía en mente y ya había visto claro la oportunidad de su vida.

Jaló una pequeña caja de cartón debajo de la cama y de ella sacó una pistola adaptada con un silenciador. Aquel ladrón, sabía que era su día de suerte.

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